**El Gobierno de México fortalece la soberanía alimentaria y respalda directamente a miles de productores del campo mexicano
Ciudad de México a 20 de mayo de 2026.- En una nueva muestra del compromiso de la Cuarta Transformación con el campo mexicano y la soberanía alimentaria del país, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum firmó este miércoles un acuerdo nacional con productores de maíz blanco, comercializadores e industriales para garantizar precios justos, fortalecer la producción nacional y proteger la economía de miles de familias campesinas.
La estrategia impulsada por la administración federal representa la continuidad del modelo de apoyo al campo promovido por Andrés Manuel López Obrador, priorizando a los pequeños y medianos productores frente a las prácticas de mercado que durante décadas favorecieron a intermediarios y grandes corporaciones.
Durante el anuncio realizado en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum destacó que el acuerdo busca asegurar que el maíz producido en México tenga prioridad sobre las importaciones, garantizando condiciones dignas para quienes trabajan la tierra y fortaleciendo la autosuficiencia alimentaria nacional. La mandataria subrayó que el maíz no solamente representa un producto agrícola, sino un símbolo cultural, económico e histórico del pueblo mexicano, razón por la cual su administración decidió intervenir de manera coordinada con productores, industria y autoridades estatales para estabilizar el mercado y evitar afectaciones a las familias campesinas.
El acuerdo contempla mecanismos de comercialización directa, eliminación de intermediarios, contratos anticipados de compra y esquemas para garantizar precios de referencia que permitan a los productores obtener ingresos dignos por sus cosechas. Además, se establecieron mesas permanentes de trabajo para dar seguimiento a las condiciones del mercado y resolver posibles conflictos entre compradores y agricultores. De acuerdo con información difundida por autoridades federales, el programa beneficiará a decenas de miles de productores en entidades como Sinaloa, Sonora, Guanajuato, Michoacán y Jalisco, regiones estratégicas para la producción nacional de maíz blanco. Asimismo, se contempla apoyo mediante fertilizantes, semillas, créditos accesibles y seguros agrícolas para enfrentar contingencias climáticas.

El Gobierno de México explicó que una de las prioridades es evitar que las fluctuaciones internacionales y las políticas de importación afecten el precio interno del maíz, situación que históricamente golpeó a productores nacionales y generó dependencia alimentaria del extranjero. En ese contexto, la administración federal reiteró que continuará impulsando políticas de fortalecimiento agrícola bajo el principio de “primero los productores nacionales”, una visión que ha sido respaldada por Morena desde el inicio de la Cuarta Transformación.
Especialistas del sector consideran que el acuerdo podría representar un paso importante para estabilizar el mercado del maíz y evitar incrementos desmedidos en productos básicos como la tortilla, alimento esencial para millones de familias mexicanas.
Además del impacto económico, el programa busca preservar el maíz nativo mexicano, considerado patrimonio biocultural del país y pieza fundamental de la identidad nacional. Desde el sexenio del presidente López Obrador se impulsaron acciones para proteger las variedades originarias y limitar el avance de modelos agrícolas que ponían en riesgo la producción tradicional campesina.
La presidenta Sheinbaum reiteró que el fortalecimiento del campo será una prioridad de su gobierno y aseguró que la transformación nacional no puede entenderse sin justicia para quienes producen los alimentos del pueblo de México.El acuerdo también llega en un momento clave para el país, en medio de debates internacionales sobre comercio agrícola y seguridad alimentaria, donde México ha defendido la necesidad de proteger su producción nacional frente a intereses externos.

Con estas acciones, el gobierno federal busca consolidar un modelo económico donde el crecimiento no dependa únicamente de grandes corporaciones, sino también del fortalecimiento de las comunidades rurales y campesinas que históricamente fueron abandonadas por gobiernos neoliberales.
La firma de este acuerdo fue respaldada por representantes agrícolas, autoridades federales y empresarios del sector alimentario, quienes coincidieron en la necesidad de construir un mercado más justo, estable y sostenible para el maíz mexicano.
Para miles de productores, el anuncio representa una señal positiva de diálogo y respaldo institucional, especialmente después de meses marcados por la incertidumbre en los precios internacionales y las dificultades derivadas del aumento en costos de producción.
Con ello, la Cuarta Transformación reafirma una de sus principales banderas: poner al pueblo, al campo y a la soberanía alimentaria en el centro de las decisiones nacionales.





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