**La Presidenta contrastó el escenario actual con la represión de 1968 y defendió el ejercicio de las libertades.
Ciudad de México, 1 de octubre de 2026.— A un día de conmemorarse 58 años de la masacre estudiantil de Tlatelolco, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que en México existe actualmente libertad de expresión y de manifestación, y sostuvo que el Estado no ejerce una política de represión contra quienes expresan públicamente sus ideas o participan en protestas. Durante su conferencia matutina, la mandataria estableció una diferencia entre el contexto político de 1968 y el actual, al recordar que la movilización estudiantil de aquel año terminó en una represión ordenada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. “No hay represión del Estado mexicano por más que digan que no hay libertad de expresión. Eso es absolutamente falso”, señaló.
Sheinbaum destacó que actualmente distintos grupos políticos y sociales pueden organizar reuniones, realizar manifestaciones y expresar públicamente sus posiciones sin que ello implique una intervención del Estado para impedirlas. Como ejemplo, mencionó un encuentro realizado recientemente por personajes identificados con la derecha internacional, el cual, dijo, se desarrolló públicamente y sin censura. La Presidenta también sostuvo que existen medios de comunicación que publican información que considera falsa o crítica de su gobierno y que, aun así, continúan operando. Desde su perspectiva, esto constituye una muestra de que existe libertad para publicar y expresar opiniones distintas a las del gobierno federal.
El señalamiento ocurre en medio de una discusión más amplia sobre libertad de expresión, derechos de las audiencias y regulación de los medios de comunicación. Durante los últimos meses, el Gobierno Federal ha defendido que las nuevas disposiciones en materia de derechos de las audiencias no buscan establecer mecanismos de censura, sino garantizar el acceso de las personas a información plural y oportuna. En julio, ante las críticas por los lineamientos para la protección de los derechos de las audiencias, Sheinbaum afirmó que no existe intención de censurar contenidos. Explicó que el esquema contempla mecanismos para que las audiencias puedan presentar quejas y ejercer su derecho a la información y a la réplica.
La discusión también ha generado cuestionamientos desde sectores de la oposición y organizaciones relacionadas con los medios. El debate se ha concentrado particularmente en las atribuciones de las autoridades y en la posibilidad de que determinadas disposiciones puedan afectar la libertad editorial. Frente a ello, el gobierno ha sostenido que los medios serían responsables de establecer sus propios códigos de ética y mecanismos de defensa de las audiencias. La referencia a 1968 adquiere especial relevancia este 1 de octubre. La masacre del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas marcó uno de los episodios más graves de represión política en la historia contemporánea de México. El movimiento estudiantil había comenzado meses antes con demandas relacionadas con libertades democráticas, derechos políticos y el fin de la violencia ejercida por cuerpos de seguridad.
La conmemoración anual de aquel acontecimiento se ha convertido en un espacio para recordar a las víctimas y reivindicar el derecho a la protesta. Para Sheinbaum, el contraste con aquel periodo permite señalar un cambio en la relación entre el Estado y las movilizaciones sociales. La Secretaría de Gobernación ha sostenido una postura similar dentro de su política de gobernabilidad. En su balance de los primeros dos años de administración, la dependencia afirmó que en México están garantizadas las libertades de reunión, expresión, manifestación, culto y prensa, y señaló que la atención a las protestas sociales debe realizarse mediante diálogo y concertación.
Este enfoque también se relaciona con la política de atención a conflictos sociales que ha planteado el gobierno federal. La administración sostiene que la protesta debe ser atendida mediante mecanismos de diálogo y resolución pacífica, en lugar de recurrir a la fuerza como primera respuesta. La discusión sobre las libertades, sin embargo, continúa abierta. La existencia de normas constitucionales que protegen la libertad de expresión no elimina los debates sobre su ejercicio en medios tradicionales, plataformas digitales y redes sociales, particularmente ante la aparición de nuevas tecnologías y herramientas de inteligencia artificial.
En semanas recientes, Sheinbaum también ha planteado la necesidad de discutir cómo las redes sociales pueden ser utilizadas para generar desinformación o incluso permitir injerencias externas en procesos electorales. En ese caso, la Presidenta ha señalado que cualquier regulación debe analizarse cuidadosamente para evitar afectar la libertad de expresión. El escenario actual combina así dos debates: por un lado, la defensa de las libertades de expresión y manifestación; por otro, la discusión sobre los límites y responsabilidades que deben existir frente a contenidos falsos, manipulación digital y nuevas formas de comunicación.
A 58 años del 2 de octubre de 1968, el gobierno de Sheinbaum coloca nuevamente en el centro la diferencia entre aquella etapa de represión estatal y el modelo de gobernabilidad que asegura aplicar actualmente. La Presidenta sostiene que México atraviesa una etapa en la que las distintas voces pueden expresarse y manifestarse libremente, mientras las discusiones sobre cómo garantizar esas libertades en los nuevos entornos de comunicación continúan formando parte de la agenda nacional.





Más historias
Advierte la Presidenta sobre riesgos de injerencia electoral a través de redes sociales
Refrenda Sheinbaum unidad en Morena y llama a coordinadores a no mentir, no robar y no traicionar al pueblo
Fortalece México relación estratégica con Corea del Sur y acuerda nueva agenda de cooperación