**La Presidenta señaló que las plataformas digitales requieren una discusión nacional rumbo a las próximas elecciones.
Ciudad de México, 30 de septiembre de 2026.— La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llamó a abrir una discusión nacional sobre el papel que tienen las redes sociales en los procesos electorales y los riesgos de que estas plataformas puedan ser utilizadas para influir en las decisiones de los ciudadanos o permitir la intervención de actores externos. Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que, debido a la cercanía de las elecciones de 2027, una reforma para regular el uso electoral de las redes sociales ya no podría aplicarse para el proceso que está en marcha. Sin embargo, consideró necesario mantener el debate abierto para establecer reglas hacia futuros comicios.
Sheinbaum explicó que uno de los principales problemas está relacionado con la manera en que funcionan los algoritmos de las plataformas digitales. Señaló que no siempre existe claridad sobre los criterios con los que estos sistemas determinan qué contenidos aparecen con mayor frecuencia ante los usuarios y quiénes tienen capacidad para influir en su funcionamiento. La Presidenta también hizo referencia a la concentración de las principales plataformas digitales en un reducido número de empresas y propietarios, situación que, desde su perspectiva, plantea preguntas sobre el alcance que pueden tener decisiones privadas en la circulación de información durante una elección.
El planteamiento se suma a una discusión que Sheinbaum ha impulsado durante las últimas semanas sobre la utilización de inteligencia artificial, bots y campañas digitales para modificar la conversación pública. El pasado 15 de septiembre sostuvo que México necesita discutir la regulación de estas herramientas, aunque reconoció que el proceso electoral ya había comenzado. En aquella ocasión, la mandataria planteó que el debate debía incluir el uso de publicidad política pagada, cuentas automatizadas y contenidos falsos generados o amplificados mediante inteligencia artificial. También señaló que la discusión debe considerar hasta dónde puede llegar una regulación sin afectar derechos como la libertad de expresión.
La preocupación por el uso de herramientas digitales durante las elecciones no es exclusiva de México. Organismos electorales y autoridades de distintos países han advertido sobre la capacidad de los contenidos manipulados para difundirse rápidamente y alcanzar a millones de personas antes de que puedan ser verificados. En México, el Instituto Nacional Electoral (INE) también ha identificado la desinformación y los contenidos manipulados mediante inteligencia artificial como uno de los riesgos que deberán vigilarse durante el proceso electoral. En una sesión de septiembre, el organismo señaló la presencia de videos, voces e imágenes manipuladas, redes automatizadas y mensajes falsos como parte de los desafíos del entorno digital.
El debate también involucra la fiscalización del dinero utilizado en redes sociales. Una campaña digital puede combinar publicidad contratada, cuentas automatizadas y contenidos que se vuelven virales de manera orgánica, lo que dificulta determinar quién financia determinadas estrategias y cuál es su alcance real. Sheinbaum ya había señalado a principios de septiembre que corresponde al INE establecer las reglas sobre propaganda electoral en redes sociales, debido a que el instituto es la autoridad encargada de organizar y calificar las elecciones. En ese momento recordó que el Gobierno Federal había propuesto incluir reglas específicas para las plataformas digitales, pero que esas disposiciones no fueron aprobadas.
Otro elemento de la discusión es la posibilidad de intervención extranjera. La Presidenta ha advertido sobre la participación de actores y consultores de otros países en estrategias digitales utilizadas durante procesos electorales de América Latina. A principios de septiembre incluso planteó que el Congreso analizara si determinadas redes de comunicación habían tenido algún tipo de influencia en la opinión pública mexicana. Sin embargo, regular este espacio plantea un equilibrio complejo. Las autoridades deben encontrar mecanismos para combatir campañas de desinformación, financiamiento irregular y operaciones automatizadas sin convertir las reglas electorales en instrumentos para limitar opiniones legítimas o contenidos críticos.
El desafío será todavía mayor conforme avance la inteligencia artificial generativa. Actualmente es posible producir en cuestión de minutos fotografías, videos, audios y textos que imitan situaciones reales o a personas específicas, herramientas que pueden utilizarse tanto para comunicación legítima como para fabricar contenidos engañosos. Por ello, la discusión que plantea Sheinbaum no se limita a decidir si las redes sociales deben tener reglas adicionales. También implica determinar quién debe supervisarlas, cómo se identificará el contenido generado artificialmente, cómo se rastreará su financiamiento y qué procedimientos deberán seguir las autoridades cuando una publicación falsa alcance una difusión masiva.
Con el proceso electoral 2026-2027 ya en marcha, la Presidenta reconoció que cualquier modificación legal tendría que considerar los tiempos electorales actuales. Pero el debate permanece abierto para los siguientes procesos, en un escenario donde las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de información política. La discusión, en última instancia, apunta a un nuevo desafío para las democracias: garantizar que la tecnología pueda formar parte de la comunicación política sin convertirse en un mecanismo para manipular la información, ocultar quién financia una campaña o permitir que actores externos intervengan en la conversación electoral de un país.





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